Me fui con el abrigo del silencio, sin decir nada, sin mirar hacia atrás. No había momento para despedirme. Me fui con todas tus respuestas que nunca pregunté. Retirado en una batalla que nunca quise luchar.
Perdí en esa guerra mi sonrisa, estandarte
de mi fuerza, perdí mi orgullo que me hacia levantar cuando caía. Y cuando
perdí mis ilusiones supe que todo se terminó y como un caballero vencido me retiré
a tiempo aunque para ti fue cobardía, sin saber tú que eso fue lo más valiente
que hice en esta batalla perdida antes de empezarla. Jamás disparé balas llenas
de rencor o reproches, nunca vi un atisbo de ganar en esta tu guerra como
tantas que tuviste.
Jamás escuchaste de mi boca decir nada
que fuese un suspiro de un aliento ahogado en lo que veía, en lo que sentía. Intenté
proteger mi castillo sin utilizar las armas que se rodean de odio y maldad. Utilicé mis palabras en balas que
nunca matan, pero nunca escuchabas. Tu mirada me enseñó esa oscuridad que apagaba
la luz de mis ojos.
Ahora
lucharé para no recordar lo bonito que fue luchar por ti. Curaré las heridas que
dejaste dentro de mi con el ungüento de la desconfianza. Que poco dura un te
amo envuelto en papel de odio.
En silencio
grito al silencio, reprochándole en cuantas guerras de mentiras tengo que
estar, cuantos pasados que no son míos tengo que revivir. Cuantas comparaciones
tengo que soportar. No hay paz después de una guerra, hay que recomponer los
destrozos en soledad en silencio y en la calma inventada al mentirme de que
todo tiene solución.
Aprendí a no pedir nada, a no abrazar a alguien sin brazos a hablar al alguien que no escucha. No tengo miedo al olvido porque nunca recuerdo, pero si a tus secretos que como hilos de marioneta te poseen y manejan besándome en mis labios que para ti son otros labios de tu pasado.
No todo el villano que se va es un cobarde ni todo el que se queda es más valiente. Quizás muchos silencios tienen más sonido. Todos los silencios sangran y sufren aunque te enseñen una sonrisa adornada con ojos alegres.
No preguntes
como estoy ni digas donde voy, se el camino de vuelta aunque camine hacia
delante.
Malvado
villano que siempre lucha sin armas como un buen guerrero aunque ahora me
retire lucharé contra la batalla más dura y dolorosa y es contra mi mismo para
intentar volver a levantar mi ejército que curará mis heridas. No seré aliado
de tus antiguas batallas ni sostén de tu presente pasado pesado.
He aprendido
muchas cosas pero nunca aprendí a no sentir. No soy tu sustituto de nadie ni
recuerdos de unas manos que te acariciaron. Ni el que arregle tus sueños rotos.
No busques en mi mirada otros ojos que te hacían iluminar, soy para ti un
villano desconocido que nunca quisiste conocer ni ver dentro de mi.
Estoy
cansado y necesito parar, mi armadura me pesa y ya no quiero pensar.
